Pieza decorativa de origen chino concebida como indicador doméstico de temblores, en un contexto histórico marcado por la constante amenaza de terremotos en China.
Estas esculturas en mármol blanco eran frecuentes en residencias distinguidas de fines del siglo XIX y comienzos del XX, utilizadas como piezas ornamentales que destacaban el linaje y el gusto refinado de la familia. Este busto representa a una joven con capelina, concebida con un gesto sereno y delicado.
Estas piezas decorativas comenzaron a difundirse en Occidente a finales del siglo XIX, cuando la imaginería oriental —especialmente las representaciones de deidades y guardianes— se volvió muy apreciada por su simbolismo y minucioso trabajo artesanal. Eran utilizadas tanto como objetos devocionales como elementos de prestigio dentro del hogar.
Estos elegantes floreros de bronce presentan un minucioso trabajo artesanal de repujado y grabado a mano, técnica tradicional que resalta motivos florales y geométricos con gran detalle.
Los potiches orientales son piezas tradicionales de la cerámica china, utilizadas antiguamente para guardar té, especias o como objetos de altar, y hoy muy apreciadas por su valor decorativo y artístico.
Espectacular jarra decorativa con figura de monje, realizada en mayólica francesa por la reconocida fábrica Frie Onnaing, activa entre 1880 y 1900. Esta manufactura fue célebre por sus piezas humorísticas y de carácter popular, de gran calidad técnica y artística, muy apreciadas por coleccionistas europeos.