
Mi historia.
Soy Andrés Menjoulou, coleccionista y anticuario. Desde muy chico sentí una atracción difícil de explicar por los objetos. Crecí en un entorno que estimuló la curiosidad, la lectura, las visitas a museos y el contacto con piezas del pasado. Ese acompañamiento temprano despertó en mí una sensibilidad especial hacia las cosas y sus historias.
Durante mi infancia y adolescencia me formé rodeado de colecciones, ferias, mercados y libros que me fueron dando una manera de observar y de comprender el mundo. Aprendí que un objeto no vale solo por lo que es, sino por lo que puede contar.
Con el tiempo, esa inquietud se transformó en estudio, criterio y experiencia. Fui desarrollando un enfoque basado en la investigación, la contextualización histórica y el respeto por la autenticidad. Cada pieza que incorporo pasa por un proceso de análisis que busca comprender su origen, su función y su recorrido.
En 2015 comencé a vender antigüedades de forma regular en Tristán Narvaja. Lo que empezó como una experiencia casi casual se consolidó con los años y me permitió construir un vínculo profundo con coleccionistas, colegas y público interesado. En 2022, impulsado también por el crecimiento de los canales digitales, fortalecí la difusión online y profundicé el trabajo de investigación histórica de las piezas.
A fines de 2024 tomé la decisión de dedicarme de lleno a las antigüedades.
Así nació y se consolidó Legado Antigüedades, un proyecto centrado en la búsqueda, estudio y difusión de objetos con valor histórico. No siempre se trata de antigüedades estrictas: muchas veces son piezas del pasado reciente, relevantes por su contexto, su uso o su significado.
Detrás de cada objeto hay horas de búsqueda, análisis y documentación. Porque creo que conservar también implica comprender y transmitir.
Legado, del latín legātum, refiere a aquello que se transmite y perdura en el tiempo. Ese es el sentido del proyecto: preservar objetos con historia y asegurar que su significado no se pierda.