Las piezas conmemorativas producidas durante y después de la Segunda Guerra Mundial constituyen valiosos testimonios materiales de uno de los acontecimientos más trascendentes del siglo XX.
Los contenedores tubulares para incienso ocupan un lugar destacado dentro de las tradiciones religiosas del Himalaya, donde el incienso ha sido utilizado durante siglos como ofrenda, elemento purificador y medio para acompañar la meditación y las ceremonias budistas.
Las culturas de la costa norte del antiguo Perú, especialmente los Moche y más tarde los Chimú, desarrollaron una extraordinaria tradición cerámica en la que representaron escenas de navegación, rituales, personajes de alto rango y seres vinculados al mundo espiritual.
Singular pieza conmemorativa realizada con motivo de la inauguración del Punta Carretas Shopping en 1994, uno de los proyectos de reconversión urbana más emblemáticos de Montevideo.
Histórica bandera uruguaya confeccionada en 1930 por la reconocida tienda London París con motivo del Centenario de la Jura de la Constitución (1830–1930).
Histórica bandera uruguaya confeccionada en 1930 por la reconocida tienda London París con motivo del Centenario de la Jura de la Constitución (1830–1930).
Las insignias del Cuerpo Médico del Ejército de los Estados Unidos constituyen un símbolo distintivo de pertenencia al cuerpo encargado de la atención sanitaria en tiempos de guerra. Durante la Guerra de Vietnam (1961–1975), estas piezas identificaban a los integrantes responsables del cuidado de soldados en el frente y en hospitales militares, desempeñando un rol fundamental en uno de los conflictos más complejos del siglo XX.
El 1.º de julio de 1917 vio la luz en Montevideo el primer número del diario La Mañana, fundado por Pedro Manini Ríos, Héctor R. Gómez y Vicente F. Costa. Nacido como respuesta a la línea batllista del diario El Día, el periódico se consolidó rápidamente como una de las publicaciones más influyentes del Uruguay a lo largo del siglo XX, desempeñando un papel clave en el debate político e ideológico de su tiempo.
En la Europa del siglo XIX, los pequeños libros devocionales acompañaban la vida cotidiana de las familias, funcionando como objetos de oración, recuerdo y herencia espiritual. Este delicado ejemplar fue realizado en 1856 en Milano, Italia, en un período de profundo fervor religioso y también de gestación del sentimiento nacional italiano.
En los convulsionados años de la Guerra Grande, la navegación en el Río de la Plata requería autorizaciones formales emitidas por autoridades militares. Este permiso manuscrito, fechado en noviembre de 1838, fue expedido por la Comandancia Militar de la Frontera del Uruguay y ostenta el sello del Ejército Constitucional, constituyendo un testimonio directo del clima político y militar de la época.
La “Carta de Saúde” era un documento indispensable en el comercio marítimo del siglo XIX. Emitida por las autoridades sanitarias del puerto de Río de Janeiro y visada por el Consulado General de la República Oriental del Uruguay, certificaba que la embarcación, su capitán, tripulación y carga se encontraban libres de enfermedades contagiosas. Este tipo de documento permitía a los barcos ingresar a otros puertos —en este caso Montevideo— sin someterse a cuarentenas prolongadas, facilitando así el intercambio comercial en tiempos donde las epidemias representaban una amenaza constante.
Este plano original del año 1908 corresponde a un terreno propiedad de Don Francisco Piria, ubicado inmediato al entonces Camino de Burgues (actual Av. Burgues), en la 12ª Sección Judicial del Departamento de Montevideo. En los primeros años del siglo XX, Piria desarrolló una intensa actividad inmobiliaria, subdividiendo grandes extensiones de tierra en lotes para su comercialización, contribuyendo así al crecimiento urbano de la ciudad.
Estos zancos, conocidos como kabkabs, eran tradicionales en los baños turcos del Imperio Otomano. Su función principal era evitar que los pies de las mujeres tocaran el suelo mojado, pero también servían como símbolo de estatus y elegancia.
Este gorro histórico pertenece a la época dorada del Gran Hotel de los Pocitos, uno de los emblemas del turismo montevideano de comienzos del siglo XX. En aquellos años, la playa de Pocitos era punto de encuentro de la alta sociedad y símbolo del auge balneario del país.